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Aval histórico para Vicuña, NexoAndino y Filo Sur: qué cambia para San Juan

Argentina y Chile aprobaron los protocolos que fijan las reglas para desarrollar de manera integrada Vicuña, NexoAndino y Filo Sur. El acuerdo busca facilitar las operaciones en la frontera y potenciar la actividad cuprífera en San Juan.

Argentina y Chile dieron un paso clave para destrabar el desarrollo de tres importantes proyectos mineros ubicados en la zona cordillerana compartida entre San Juan y la Región de Atacama. En una reunión de la Comisión Administradora del Tratado de Integración y Complementación Minera, ambos países aprobaron los Protocolos Adicionales Específicos (PAE) correspondientes a Vicuña, NexoAndino y Filo Sur.

La decisión establece un marco particular para que estos emprendimientos puedan avanzar cuando sus áreas de explotación, infraestructura u operaciones involucren territorios de ambos países. El objetivo central es brindar mayor previsibilidad y facilitar la integración de recursos, servicios y logística.

En el caso de Vicuña, el protocolo contempla tres yacimientos: Josemaría, ubicado del lado argentino; Tamberías, en territorio chileno; y Filo del Sol, cuya extensión atraviesa la frontera. La intención es que estos desarrollos puedan funcionar de manera coordinada, agilizando el movimiento de trabajadores, maquinaria e insumos entre ambos países.

El segundo acuerdo alcanza a NexoAndino, integrado por Los Helados, en Chile, y Lunahuasi, en San Juan. El tercero corresponde a Filo Sur, proyecto que ya desarrolla tareas de exploración en ambos lados de la cordillera dentro del denominado Distrito Vicuña.

Los nuevos protocolos se enmarcan en el Tratado de Integración y Complementación Minera firmado por Argentina y Chile en 1997. La reactivación de este mecanismo cobra especial relevancia en un contexto de fuerte interés internacional por el cobre y de crecimiento de las inversiones mineras en ambos países.

Una herramienta para facilitar las operaciones

Para Vicuña, uno de los principales beneficios del acuerdo estará relacionado con la posibilidad de coordinar las actividades de ambos lados de la frontera como parte de un mismo proyecto. Esto podría simplificar el traslado de equipos, trabajadores y suministros, además de abrir alternativas vinculadas con infraestructura y logística.

El esquema también podría generar oportunidades para otros emprendimientos mineros que ya cuentan con protocolos dentro del tratado, entre ellos El Pachón y Los Azules.

Sin embargo, la integración binacional también genera interrogantes entre proveedores sanjuaninos. Desde el sector empresario vienen señalando que las diferencias de costos entre Argentina y Chile pueden representar una desventaja para las firmas locales, especialmente si no se reducen las asimetrías tributarias y de competitividad.

El cobre, en el centro de la estrategia

El avance de estos acuerdos se produce mientras Argentina busca posicionarse como un nuevo actor relevante en el mercado mundial del cobre. Desde el Gobierno nacional remarcaron que el país tiene una oportunidad estratégica para aprovechar el crecimiento de la demanda de este mineral, considerado clave para la transición energética.

En ese escenario, la posibilidad de coordinar proyectos a ambos lados de la cordillera puede ampliar las alternativas para infraestructura, transporte, servicios especializados, energía y proveedores, además de favorecer una mayor integración productiva entre Argentina y Chile.

Para San Juan, el impacto potencial es particularmente importante por la concentración de proyectos cupríferos de gran escala en la provincia. La aprobación de los protocolos representa un avance en las condiciones para su desarrollo, aunque no significa que los proyectos hayan recibido una autorización definitiva para comenzar a operar. Se trata, en cambio, de establecer las reglas específicas que permitirán su funcionamiento bajo un esquema binacional.