La titular de SiDUNSJ advirtió que docentes altamente capacitados están dejando la universidad pública por mejores oportunidades laborales. También habló del pluriempleo, la pérdida salarial y defendió el paro como herramienta para visibilizar el conflicto.
Guadalupe Aguiar, titular del Sindicato de Trabajadores Docentes de la Universidad Nacional de San Juan (SiDUNSJ), analizó en el programa De Sobremesa la situación laboral de los docentes universitarios. Advirtió sobre la salida de profesionales hacia otros ámbitos laborales y aseguró que la mayoría debe recurrir al pluriempleo para sostener sus ingresos.
—¿Qué está pasando con los docentes que también tienen trabajos en el sector privado y allí continúan trabajando cuando hacen paro en la universidad pública?
—Es un síntoma. Es el síntoma que muestra la migración muy preocupante que está sufriendo la universidad pública nacional, no solo nuestra universidad, de docentes altamente capacitados al sector privado, a sus profesiones o a la educación provincial. Claramente, si uno está mal pagado en un trabajo y en el otro no, va a parar en ese trabajo y en el otro no.
Lo que nos muestra es esta migración que estamos sufriendo y que se está viendo claramente. Nosotros, como sindicato, lo vemos de primera mano y la propia universidad está reconociendo esta migración, que es como una fuga de cerebros interna.
—¿Es grave esa fuga de docentes?
—Es gravísimo, porque afecta el presente de la universidad, pero fundamentalmente también el futuro. ¿Cómo vamos a sostener una universidad altamente capacitada, con docentes formados por la propia institución, si esos docentes tienen que ir a buscar trabajo a otro lado porque no pueden sostener su economía familiar?
Generalmente, los que renuncian son aquellos que el mercado laboral busca. Entonces, muchas veces, quienes tienen más capacidad son los que se van en búsqueda de mejores proyectos laborales, y eso es grave también.
—¿El pluriempleo alcanza a la mayoría de los docentes?
—Hay de todo. Tenemos altamente formados manejando remises. Tenemos docentes en situaciones de pluriempleo. La mayoría.
—¿Casi todos para poder sobrevivir?
—Exactamente, porque el salario realmente, desde el cargo más bajo hasta el más alto, está precarizado a un punto en que no se puede sostener la economía familiar, la economía personal del trabajador.
—¿No creen que hay un desgaste de confianza y credibilidad en los sindicatos cuando las medidas terminan afectando al estudiante?
—Es interesante cómo lo planteás, porque no es la única. Hemos hecho muchísimas cosas. Lo que pasa es que la única de la que se habla es del paro. ¿Y entonces para qué lo hacemos? Para que se hable de esto. Porque si no hacemos paro, no se habla, pero el problema sigue y se profundiza.
Esa es la responsabilidad del Estado de no cumplir una ley que está vigente desde hace 340 días.
—¿No creen que los gremios se desgastan en términos de credibilidad?
—Los trabajadores se desgastan. Los trabajadores estamos muy desgastados. Si hacemos un cálculo de los 34 meses que llevamos de conflicto universitario, dos años y diez meses, podemos decir que hay ocho meses, si calculamos lo que se adeudó, que trabajaron gratis.
Lo pongo en esos términos porque me parece más sencillo de entender lo que implica la pérdida salarial que está sufriendo la docencia hace dos años y medio.
La universidad se ha seguido sosteniendo, pero hace dos años y medio que la docencia está trabajando diez días y cobrando siete.
Creo que esa imagen nos deja claro que, en realidad, estamos trabajando más de lo que se nos está pagando. Me parece que nadie trabaja gratis, eso es esclavismo.
Todos queremos que la universidad pública funcione, porque es un orgullo. Yo también me he formado en la universidad pública, como todos los profesionales en los que confiamos que se formaron allí: médicos, abogados. Es un valor enorme.
Nosotros no queremos que eso se caiga. Lo que pasa es que también tenemos que sostener a nuestras familias. Somos trabajadores.





